Si estás leyendo esta carta es porque el destino ha hablado,
a partir de este momento tomaremos caminos distintos, atento siempre al día en
que te retrates con tu ramo de flores, tu vestido blanco, tu sonrisa y tus
sueños hechos realidad.
Por favor, sé feliz, es mi mejor deseo para ti. Agradezco a
Dios el haberte conocido, aún y cuando dude de su poder, me mandó el milagro
más maravilloso en mi vida, TU.
Eres y serás la persona que ocupará mi mente por un largo
tiempo y seguro estoy que sí llego a tener hijos, les contaré de nuestros
viajes a Holbox, Isla Mujeres, Oaxaca, Chiapas, Cancún, Tulum, Merida… El cine,
las hamburguesas, los tacos, la comida hecha en casa, los sueños que teníamos
juntos, todo.
Buen viaje estimada amiga, y discúlpame por los malos
momentos, por mi paranoia en estos últimos días, espero comprendas que no fue
fácil pasar de las sospechas a la realidad.
Ni un solo segundo te dejaré de extrañar, cuídate mucho y
feliz navidad de una vez, uno nunca sabe qué es lo que pueda pasar.
Tu amigo y compañero, Erick.
